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Rotura espontanea de vidrios templados

La rotura espontánea de vidrios templados es un fenómeno poco común pero posible que puede ocurrir como resultado de tensiones internas dentro del vidrio. Aunque el vidrio templado se considera más resistente que el vidrio común debido a su proceso de templado, que implica un calentamiento y enfriamiento rápido, aún puede experimentar roturas repentinas sin causa aparente.

Una de las causas potenciales de la rotura espontánea es la presencia de inclusiones de níquel sulfuro en el vidrio. Estas inclusiones son pequeñas partículas de sulfuro de níquel que pueden quedar atrapadas durante el proceso de fabricación del vidrio y que pueden expandirse con el tiempo debido a cambios de temperatura, creando tensiones internas que eventualmente pueden provocar la rotura del vidrio.

Otra posible causa de la rotura espontánea es la presencia de tensiones residuales en el vidrio templado, que pueden surgir durante el proceso de enfriamiento rápido después del templado. Estas tensiones pueden permanecer latentes en el vidrio y, bajo ciertas condiciones, pueden desencadenar una rotura espontánea años después de la instalación. Además, los impactos locales en el vidrio, como golpes o arañazos, pueden debilitar la integridad estructural del vidrio y crear puntos de concentración de tensiones que en algún momento pueden provocar una rotura espontánea, especialmente si el vidrio está sujeto a cambios bruscos de temperatura o tensión.

Es importante destacar que, aunque la rotura espontánea de vidrios templados es poco común, puede tener consecuencias potencialmente peligrosas, especialmente si ocurre en aplicaciones arquitectónicas como ventanas, puertas o barandillas, donde la rotura del vidrio puede representar un riesgo para la seguridad de las personas cercanas.

Colaboración: AMEVEC Glass

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