fbpx Skip to content

Asegurate que tu toldo ofrezca resistencia al viento y lluvia

La instalación de toldos es una de las decisiones más prácticas y funcionales que podemos tomar para reducir los efectos de los rayos UV en nuestra vivienda. Ya sea como barrera a la incidencia solar directa sobre los vidrios en puertas y ventanas o como elemento proveedor de sombra para disfrutar de nuestras terrazas, esta será siempre una opción de valor para cualquier proyecto. No obstante, hemos de ser conscientes que el toldo no es un elemento arquitectónico de protección ante el viento o la lluvia.

Resistencia a las cargas del viento

El mayor enemigo del toldo es, sin duda, el viento. Ráfagas superiores a 35 km/ hora pueden ocasionar grandes daños físicos y materiales que deben evitarse conociendo los límites establecidos por el fabricante y evaluando las condiciones de exposición de cada instalación. La resistencia a la carga de viento es especialmente importante de valorar sobre todo en instalaciones situadas a gran altura como es el caso de las ventanas situadas en fachadas expuestas, donde las presiones de viento son considerables. Para ello es importante tener en cuenta que, bajo la acción del viento, actuando este en presión o depresión, un toldo debe cumplir unos requisitos tales como no sufrir deformaciones o deterioro de su funcionamiento o no ocasionar riesgos para las personas. Siendo difícil evaluar el momento adecuado para recoger el toldo en presencia de amenaza del viento resulta conveniente recomendar la instalación de toldos automatizados. Es importante instalar motores con accionamiento alternos mediante cardán de manivela para poder elevar el toldo en caso de una pérdida de corriente, así como, colocar sensores de viento que garanticen que se proteja de forma automática ante la presencia de ráfagas de viento que adviertan de la necesidad de resguardar el toldo a sus efectos devastadores.

Resistencia al embolsamiento de agua

En condiciones de lluvia abundante los toldos proyectados en fachada pueden ocasionar problemas por la creación de embolsamientos de agua como resultado de la acumulación o retención de líquido en zonas del tejido. A pesar de ello, el toldo ha de poder resistir la carga correspondiente en lo que a brazos y tejido se refiere. Si no se percibiera así, deberemos de resguardar la tela de forma inmediata. Para que el toldo pueda cumplir con este objetivo será necesario que tenga una inclinación mínima de 14° (pendiente del 25%) y la tela enteramente desplegada deberá resistir la fuerza creada por la eventual retención de agua sin causar rotura o asegurar la evacuación del líquido para evitar la formación de una bolsa de agua. Tras la descarga y secado de la tela, ésta debe recuperarse y mantener la fuerza de maniobra del toldo.

Colaboración: AMEVEC

Compartir